Ayer celebramos, entre amigos que nos visitaron, el día “oficial” del enoturismo en Rioja Alavesa. Enoturismo o turismo del vino, ese extraño fenómeno que envuelve el paisaje, la cultura y la gastronomía de nuestra región y que nos acompaña en nuestro quehacer diario cada vez con más asiduidad.

Pero, ¿qué es el enoturismo? ¿Dónde nace el término “enoturismo”? ¿Desde cuándo se lleva practicando el enoturismo en Rioja Alavesa?

Demandante de los recursos enológicos, culturales y paisajísticos, el enoturismo se ha instaurado en Rioja Alavesa para no marcharse jamás. Pero ésta no es una práctica novedosa, aunque lo parezca. Si bien ahora el enoturismo tiene unas bases más establecidas y una oferta hotelera, de restauración y de actividades, mucho más interesante, la práctica en sí comenzó a darse hace muchos años ya.

Las malogradas carreteras que recorrían Rioja Alavesa tenían la culpa de que comenzase a establecerse un siglo atrás, un turismo vitivinícola incipiente. Esto es, antiguos comerciantes, se acercaban a las bodegas de la época con ánimo de probar los vinos que posteriormente comprarían. La amabilidad del bodeguero, el cual ofrecía siempre algo de picar -eso sí, si el cliente era de confianza- convirtió estos desplazamientos en una práctica habitual y lo que comenzó como un turismo de “negocios” pronto se convirtió en un desplazamiento habitual de fin de semana, para comer en los pequeños txokos que se encontraban en cada bodega.

La precariedad de las carreteras incentivó, cómo no, la puesta en marcha de hostales y hoteles a lo largo de la región, pues ¿quién iba a ser el valiente que condujese con dos “vinitos” de más?

La búsqueda de nuevas experiencias turísticas unida a la necesidad de las bodegas de diversificar su oferta provocó que con el paso de los años el turismo fuese obteniendo -al amparo de la cada vez mayor industria enológica– una mayor presencia y notoriedad en la región, especializando sus servicios en visitas profesionalizadas a bodega, apertura de nuevos restaurantes y locales de comidas y la implantación de infraestructuras hoteleras que se hacían necesarias para abastecer la demanda de servicios.

En la actualidad, la vinculación del turismo en Rioja Alavesa con el mundo del vino es directa y es por eso que cada año celebramos el Día Europeo del Enoturismo. Esta iniciativa, impulsada por la Red Europea de Ciudades del Vino (Recevin), pretende las diferentes Rutas del Vino de nuestro país se engalanen y llenen sus agendas de múltiples actividades para celebrar tan simbólico día, de manera que el visitante tenga la oportunidad de llevar a cabo experiencias sensoriales únicas.

Pero no solo de vino vive el hombre y es que, este suculento néctar, tan apreciado desde tiempos inmemoriales, resulta ser compañero perfecto para maridar con todo aquello que se le presente. Indiscutible compañero de una buena mesa, es amigo inseparable de la naturaleza que le ve nacer y del patrimonio que lo envuelve, pues qué sería del vino sin sus suelos y que sería del turismo del vino sin sus gentes, su paisaje o su mágica cultura.

Ayer celebramos nuestro amor a la tierra, a la vid y a su fruto, al saber hacer de sus gentes, a la tradición, la cultura y al patrimonio enológico. Hoy celebramos enoturismo, hoy celebramos vino.Para nosotros cada día es el día del enoturismo en Rioja Alavesa. Así que para todos vosotros… ¡¡Feliz día del Enoturismo!!

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